10 de septiembre de 2014

Es tiempo de reinventarse.

Época de cambios y aquí estoy yo, tan asustada como siempre. En mi interior sigo siendo esa niña pequeña que cuando tenía miedo se escondía debajo de las sábanas. Y que coraje me da, ya que parece que el tiempo, en ese aspecto, no pase por mi. No me cambia. Siempre suelo decir una frase de vez en cuando a las personas que más quiero: 'ojalá el tiempo no te cambie'. Pero esa frase no va para mí misma. Ojalá el tiempo pasará y pasará y me cambiará totalmente. 
De todas formas, empiezo una nueva etapa. Una nueva etapa de verdad. Quiero dejar el pasado atrás, dejando de pensar en él y así, poder centrarme en mi futuro. Y es que empiezo la universidad, y puedo decir que por una parte estoy deseando saber que me deparará este curso, estoy con miles y millones de ganas de observar a los compañeros que me acompañarán durante este viaje de cuatro años y me emociona saber que es una ciudad desconocida, así que voy a ser nueva allí, iré totalmente sola y podré ser quién en realidad soy. Sin embargo, esa última parte también me aterra. Me da un miedo atroz acercarme a alguien y que ni me mire. ¿Qué voy a decir? ¿Qué voy a hacer? ¿Si yo no pienso nada bueno de mi misma, qué pensarán todos ellos de mi? 
Porque sé que a todos nos asustan los cambios, y es ilógico porque siempre pensamos en ellos con un bálsamo para nuestras heridas. Nos quejamos de la rutina, del día a día, de como los minutos parecen horas, y cuando aparecen los cambios, esos que nos dan la oportunidad de poder cambiar... nos asustamos y no queremos que lleguen. Y sí, los cambios al principio son duros, pero muchas veces son lo que mas necesitábamos.
Por eso sé que necesito empezar ya, la universidad va a ser como una terapia para mi. Y ahora puedo decir que uno de mis principales objetivos es superar todos esos miedos y complejos que tengo guardados bajo llave en mi interior.
Puede parecer una locura, pero otros de mis objetivos es aprender muchísimo. Tengo ganas de saber nuevas cosas, de estudiar, de investigar, de trabajar duro, de pelar y luchar por lo que quiero... 
Pero mi objetivo primordial será reinventarme. No quiero dejarme otra vez pisotear por los demás. No quiero esconder quién soy detrás de una careta, tampoco quiero mentir y no estar a gusto ni contenta. Quiero poder disfrutar del recorrido que voy a hacer durante todo este viaje. Sonreír a la vida y a todo lo que se presente. Ser feliz. 
Y especialmente, quiero ser yo misma, la verdadera María (aquella que siempre vivía escondiéndose).