21 de octubre de 2012

Tercera etapa de mi vida. Capítulo primero, vuelven los monstruos.

A día de hoy solo puedo decir, que razón tenía. Sí, tenía razón, yo misma. En mi primera entrada. La recuerdo perfectamente. El título del blog, también lo dice todo. Pensé que ya nunca más habría monstruos, al menos, dentro de mi vida o a mi lado. O tan ilusa de mi, me decía ya no me van a hacer daño. Hace poco tiempo, cuando aún todo iba de maravilla, me decía, ahora soy una cazadora de monstruos espectacular. Hasta pensé que ese alguien, me ayudaría a cazarlos y nunca me harían sufrir más. Estaba tan cegada, que me creí todo. ¿Sabéis? La felicidad nubla la vista. El amor lo hace. Te piensas que todo va bien y de repente, pumba, adiós a todo. Te chocas con el frío suelo. Te das de bruces y te rompes dos o tres huesos. Y dices, joder, que estúpida he sido. ¿Qué qué ha pasado? Pues os lo diré, resulta que cuando creía que no habían más monstruos, ¡los había! joder, si los había. Monstruos disfrazados de personas. Muchos. Por todas partes. Pero cuando llega un rayo de sol en tu oscuro pozo, te crees que ese sol va a estar ahí por siempre, que nunca se va a hacer de noche, que nunca va a llegar el frío, el jodido invierno. Pero llega. Claro que llega.   Y creo que es que cuando se tiene frío, nunca habrá alguien ahí para abrazarte. Para calentarte las manos y para que te deje su puta sudadera. Malditos traidores. A día de hoy, solo me queda decir, que he sido una jodida estúpida. Que puede que no me arrepienta de esto. Pero que al final ha terminado por aplastarme y hacerme más pequeña, de lo que ya lo era. No quiero ser negativa, pero tengo todos mis recuerdos, mi sangre, mis lágrimas, mis pensamientos, mi pasado, mi presente y mi futuro, metidos en una caja, una caja que sostengo con mis propias manos y ahora mismo, me está diciendo, que no espere nada de nadie más. Nunca.

20 de octubre de 2012

Juegos que terminan por destrozarte.

De un día para otro, me dices, punto y final, aquí acaba esto. ¿Y qué se supone que tengo que hacer yo? ¿Qué coño hay que hacer cuando pierdes a la persona que más querías y es imposible de reemplazar? ¿Hago como si nunca te hubiera conocido? ¿Ya no te vuelvo a hablar más? ¿Borro tu número de teléfono? ¿Cojo algodón y alcohol, y me dedico la tarde entera a borrar nuestro número de todos los libros escritos con permanente? ¿Elimino de mi reproductor, todas las putas canciones que me recuerdan a ti? ¿Quito de mis películas favoritas, la que 'vimos' juntos, para tener que volver a verla nunca más? ¿Quito de mis fondos de pantalla todas tus fotos? ¿Paso de página sin más? ¿Me miro al espejo y sonrío?  ¿Me seco las lágrimas y saco una sonrisa, como si nada hubiera pasado? ¿Me fijo en otros chicos y no pienso en ti? ¿Me tomo una pastilla que me vuelve amnésica para no tener que volver a sentir esto que siento? ¿Borro tu nombre de mi pared? ¿O borro tu nombre de mi corazón? ¿Borro todos los sms? ¿Las conversaciones? ¿Las promesas incumplidas? ¿Borro todos los momentos que recuerdo contigo? ¿Qué hago con tus 'te quiero', guardados en mi mente? ¿Qué hago con tu voz escondida en mi corazón? ¿Y con tu sonrisa que me iluminaba? ¿Y con tu imagen de mi pensamiento? ¿Quito del calendario el día en el que te conocí? ¿Le digo a todos que toda está bien y que volveré a sonreír? DIME, QUE COJONES HAGO. DÍMELO, PORQUE YO ESTOY PERDIDA EN UN OCÉANO DE LÁGRIMAS. 
Intento no pensar en la última frase de nuestra despedida. Pero lo hago. Nadie tiene ni puta idea de lo que me duele. Siento que para ti no es duro y a mi eso, me destroza más.  Me gustaría odiarte, en realidad. Pero sé que sería incapaz de hacer eso. Nunca lo he hecho, no lo voy a hacer. ¿Quién es la que ahora está tirada en el suelo llorando y tiene pesadillas? Soy yo, no tú. Ya no pido que regreses, ni que vuelvas a mi vida sin más, sin ningún sentido. Tampoco quiero la lástima de nadie. Simplemente, tenías que haber pensando un poco más en mi. Te he intentado dar lo mejor de mi, a cada segundo. Te quería dar todo y supongo, que de tanto que te intentaba demostrar, no he hecho nada. O al menos, lo he hecho como el puto culo. Porque ya no te tengo y duele. Duele tanto, que me estoy consumiendo poco a poco. ¿Sabes lo que más me jode? Me jode haberte hecho perder el tiempo. Haberte hecho daño. No haberte dicho todo lo que te tenía que decir. Me jode haberte perdido. Me jode no ser nadie ya, para ti. Me jode no haber sido suficiente.  Me jode que no vaya a escuchar nunca más un te quiero tuyo. Me jode haber sido tan gilipollas. Tan gilipollas, de haber dejado que algo tan bonito, se marchitará. Tenían razón, cuando todo iba mal, no tenía que haber dado de si más esto. Porque hay situaciones que por mucho que las estires,   no estiran. Al revés, se convierten en cosas diminutas que solo se pueden ver con un jodido microscopio. ¿Y sabes? Lo nuestro podía ya ser minúsculo, pero te digo , que mi corazón era la cosa más grande que te había entregado entre toda la mierda. ¿Y sabes otra cosa? Mi corazón rebosa, o mejor dicho, rebosa de amor por ti, pero son frágiles, muy frágiles. Y el mío ya tiene grietas y por las grietas, las cosas se escapan. ¿Entiendes lo qué quiero decir? 
Puede que me vaya, pero eso no quiere decir que desaparezca. Pero hay juegos que duelen y este es uno de ellos. El amor. Porque yo si que lo he sentido por ti. 

10 de octubre de 2012

Confieso esto.

Ojos vidriosos. Empiezas a temblar. Se te cae lo que llevabas en las manos. Tu mente vuelve a recordar las palabras que te ha dicho. Primera lágrima, cae de tu ojo derecho, hasta tus labios, ahora gruesos. Empiezas a respirar fuerte, no vas a llorar. Claro que no. O tal vez si. Un nudo en la garganta, hace que no puedas respirar con normalidad, comienzas a hiperventilar. Él no se puede ir. Él no, por favor, él no se puede ir así de mi vida, no. Te llevas las manos a la cabeza. Cae agua salada por tus ojos, a las cuales, alguien llama lágrimas. Ha sido todo tu culpa. Te quieres morir. No quieres saber nada más de nadie. De repente, te haces muy muy pequeña.  No sabes que te está pasando, ves todo borroso, tus manos sostienen aún el móvil, la rabia se apodera de ti, lo tiras al suelto, se cae a pedazos. Como tú. Como tú ahora mismo. Necesitas cargarte algo más, para ver, que no eres la única que se está rompiendo, para ver que no es la única que está destrozada. Andas unos cuantos pasos, sin respirar, atascada en lágrimas, ves lo que tanto te ha jodido,  el espejo, tu reflejo, tu propio reflejo, tú. Ha sido culpa de la del espejo, el se ha llevado lo que más quería. Te das cuenta tarde. Tu mano se dirige hacía la persona que te ha arruinado la vida. Y el espejo, se hace añicos. Quieres sentirte feliz por haber acabado con ella, pero en realidad, te sientes peor. Ya has cerrado lo ojos para un largo tiempo, cuando tu cuerpo medio muerto, cae al suelo, has parado el golpe con tu cabeza. Ni siquiera ya te das cuenta de como la mano que ha roto el espejo, esta llena de sangre y te está cubriendo a ti entera. Justo encima del corazón. En tu mente notas que ya ha acabado todo, ya no vas a tener que abrir tus ojos rojos y con ojeras ni un solo día más. Pero es solo lo que notas. Los vecinos te han escuchado gritar y un golpe y llaman a que dice ser tu madre. Puedes escucharla decir, ¿por qué hija, por qué?, pero sabes que tus labios no se van a mover para contestarle. La contestación es el duro sonido del silencio. Adiós, quieres decir para despedirte. Pero lo que no sabes es que horas después te vas a levantar en el hospital, con una psicóloga al lado. Vas a hacer terapia, van a curarte la depresión, te van a tener incomunicada. Has estado inconscientes horas, pero te da igual, vuelves a llorar al recordar la conversación, notas que no puedes respirar, alguien se da cuenta y te pone algo que respira por ti. Te sientes más inútil de lo que eras. Sabes que nadie te va a buscar y nadie te va a echar de menos. Pero no puedes evitar, echar de menos a él. Hace horas que se fue, pero es como si hubiera sido toda una vida. No quieres no estar a su lado. Necesitas volver a escuchar sus 'te quiero'. Necesitas levantarme y sonreír porque sabes que él no te va a dejar caer, que va a estar contigo. Quieres que te vuelva a decir, que todo va a salir bien. Que te cuide, que te quiera. Pero no. Lo has perdido por tu culpa. Y duele, porque notas que ahora que ya no hay nadie contigo, a él, le debes mucho, le debes todo y ya no puedes darselo. Le has decepcionado. Quieres dar marchar atrás al jodido tiempo, pero no puedes. Eres incapaz. Lo sientes tanto, que incluso sabes que un perdón, no arreglará nada. Nunca más. Duele. Muy fuerte.
Después te pones a escribir esto y te sientes más estúpida aún. Tengo algo que decirte, eres el único que puede ocupar mi mente, porque eres también el único que podía quedarse a dormir en mi pensamiento. Te echo de menos, bebé. Vuelve, por favor.

7 de octubre de 2012

Ahora. Ahora es cuanto tienes la oportunidad.

Puedes decidir si llorar o reír. Si secarte la lágrimas, apretar los dientes y sacar una sonrisa, aunque cueste, o quedarte en un rincón de esa casa solitaria, llorando, partiendo a pedazos. Tú decides. Tú decides si dejar que alguien te ayude a salir del pozo oscuro o quedarte ahí, sin pedir ayuda y ahogándote en tus propias lágrimas. Es tu decisión, decirle que tu también la quieres o dejarla pasar y tratarla como a una zorra, solo porque te asusta que alguien te quiera tanto como lo hace ella. Ahí esta tu decisión, eligir el miedo o la valentía. Eligir hacer feliz o infeliz a alguien. Tú eres el que dice 'gorda' a una chica, decide si decirselo y que después vaya a su casa a hacerse daño en la baño o callarte la puta boca. Tú eliges si querer a dos personas, porque te gusta sentirte querido y después terminar haciendo daño a las dos, o simplemente querer a alguien, a una sola persona, pero con toda tu alma. Tú eliges si coger o dejar pasar el tren. Tú eliges si vivir o morir. Yo elijo sonreír, pero sobre todo te elijo a ti. A ti, sin más.

Soy nada. Soy nadie.

'Odio esto'. 'Yo también odio muchas cosas'. Y demás palabras que matan. Me sincero y cada vez que lo hago, más daño me hacen, más me machacan y me pisoteen. Duele muy fuerte, pero ellos no lo entienden. No entienden, todo lo que me están llegando a destruir. Como me están consumiendo, poco a poco, como un simple cigarrillo. Y si lo digo, si digo, que me hacen daño, más me hacen. ¿Por qué sabéis qué? Ahora sé que quien tenga la mínima oportunidad de joderte, lo hará. Lo hará muy bien. Hasta tal punto de que se te quitan las ganas de seguir respirando el puto aire, que no sirve para una mierda. Me dijeron, que cuando las cuerdas se rompen, nunca más se puede tocar con ellas. Tienen razón. Yo ya soy inservible. Soy nada. Soy nadie.

El corazón es el que manda, aunque no lo queramos.

La quieres, lo sé. Sé que ella para ti puede ser muchísimo más importante que cualquier otra persona, incluso que yo. Sé que la adoras. Que te mueres por estar con ella. Que tienes ganas de abrazarla y no soltarla. Que siempre está ahí, que tiene contestación para todo, que siempre sabe dar buenos consejos, que diga lo que diga, siempre será adorable para tus ojos. Dímelo, a la cara. Vives para ella, díselo ya. Piensa en mi, ¿a qué ya no sientes lo mismo? Eso es porque solo la necesitas a ella y seamos realistas, era de esperar.  Sé la luz y la magia que desprendes cuando la haces sonreír o reír. O cuando simplemente la haces feliz. ¿Cuánto de tu corazón le pertenece a ella? Dímelo, sin rodeos. Sin lágrimas, no lloraré. Dile que la quieres y que le den a los demás, incluso a mi. El corazón es el que manda, aunque no lo queramos.

2 de octubre de 2012

No dejes que los labios se corten.

El amor, son como labios. Por varias razones, besamos con ellos. Y a veces, un beso puede decir y expresarnos muchas mas cosas que palabras. Las palabras son simples. Lo importante es lo que hagas con ellas. De todas formas, siempre es bonito demostrar el amor, con esos 'te quiero', que salen de nuestros labios, y que sin ellos, no podríamos decirlo. Pero los labios, quieras o no, hay que cuidarlos. Hay que darle mimos. Por eso, cuando estamos en invierno, en esa etapa de frío, de soledad, de viento helado, de nada sin más, nos echamos cacao, para que no se corten. Pienso con certeza, que si cada persona, fuera en la vida del otro, su cacao más dulce y el que mejor cura los cortes, todo iría mejor. Por eso, tengo algo que decirte, me dejes o no, voy a ser tu cacao. Voy a ser quien te cure las heridas, quien te humedezca los labios secos, quien te limpie los cortes y hasta las grietas. Hasta tal punto, de que estés sano, de tus labios estén suaves, sin rajas, sin grietas, solo sonrosados y gruesos, dispuestos a darme besos todos los días del año. Porque recuerda, que los labios son simplemente, amor.

Caic.

Es como un salto al vacío. Estoy en un salto al vacío. En el salto al vacío. No hay nada. Solo... vacío. Y yo lo sé. Pero sin embargo, quiero tirarme. Tengo miedo, claro que si. ¿Pero qué puede pasarme más? Simplemente puede acabar con todo. Arrasarlo. Como todos vosotros, habéis hecho conmigo. Me habéis hecho, cenizas. Nada. No sé ni donde estoy. Solo siento el viento remover mi pelo y sonido del silencio. No quería que nadie me entendiese, no pretendía gustar a nadie, solo pedía que alguien, al menos, lo intentará, aunque no tuviera ni puta idea de lo que yo decía, aunque no le gustará mis manías tontas y desesperantes, que estuviera ahí. En realidad, mientras inspiro aire, que es lo único que me queda, me doy cuenta de que lo único que me salvaría ahora mismo, sería un paracaídas, porque sintiéndolo mucho, yo ya me he tirado de cabeza. Me voy a dar con el suelo, a no ser... a no ser, que tú seas mi paracaídas, ¿te atreves o me dejas caer, como todos lo han hecho? 


Cartas.

Querida amiga, no, bueno, creo que eso es demasiado formal para nosotras. Mejor, empecemos de nuevo.
Hola amiga, ¿sabes? no tengo ni puñetera idea de como empezar esta carta. Empezaré por decirte, que te echo de menos, que siempre, pase lo que pase, me llevaré el recuerdo, de mi mejor amiga, de mi perita, de la mejor personita, que puede haber en todo el planeta tierra. Mientras escribo esto, me caen lágrimas. Porque pienso en todo, en nuestra circunstancia y duele tanto... duele tanto, hasta el punto de que me arranca el aire y el dolor, se lo lleva consigo. Siempre he pensando que la amistad es lo más grande, lo más especial y lo más importante, que pueda existir. Dicen, que las verdaderas amigas se quedan, cuando todos se van. Creo que tiene razón. O al menos es en lo que yo confío, gracias a ti. Gracias a lo que has hecho que aprenda contigo, en todo este tiempo. Eres ese tipo de persona, que deja huella. Que te hace recordar,  el porque tiempo atrás has sido tan feliz. ¿Recuerdas? ¿Recuerdas aquel tiempo tan feliz entre nosotras? Yo si. Yo lo recuerdo, con lágrimas y suspiros, pero sobre todo, con una gran sonrisa. Me has marcado. Sin ti, ahora mismo, no sería lo que hoy en día soy. Ahora dirás, pues a menuda tipa he hecho, porque vaya... no te lo niego, tengo todo la malo, pero dicen que se pega todo, menos la belleza. No quiero ser egocéntrica y acabar hablando de mi, aunque ahora mismo, podría jurar, que estoy cayendo por una cuesta muy empinada, muy alta, que me da mucho miedo, voy a favor del viento y los frenos, ya no funcionan. Solo falta, que venga alguien y me pare. Me diga, que frene. Que yo puedo. Podría nombrar a muchas personas que ahora mismo me lo podrían decir, pero, creo que solo funcionaría si me lo dijeras tú. Tú has sido ese freno en mi vida, que ha hecho que no me de la hostia, que no me tire de cabeza contra esa pared fría y dura. Eres esa persona, que ha hecho que no me caiga. Que siga aquí. ¿Te das cuenta de lo importante que eres para mi? Con esto, no quiero decir, que porque ahora esté cayendo, te necesite, porque bueno, en parte es así, pero es más que eso, es que te necesito. Te necesito para todo. Para contarte un estupidez y riamos juntas. Para hacer que la una a la otra, sonría, sea feliz. Hoy por ti, mañana por mi. ¿Por qué nos estamos haciendo esto? ¿Por qué no puedo dar al botón de reiniciar la partida sin guardar e ir a donde todo aún iba bien? No quiero pensar en un final de esto. Simplemente no quiero que lo haya.  Creo que las amistades no tienen finales, simplemente se dan una pausa, pero siempre, siempre, vuelven a su sitio de origen. Creo que siempre volveré a ti, así que, es normal que ahora te asustes. Podrías cambiar de país... o cambiarte de nombre... Esa sería la única manera de no encontrarte. No, en serio,has sido mi mejor amiga. Aún recuerdo ese seis de Febrero del 2011, ¿te acuerdas tú? Te puse un comentario, porque eras y seguirás siendo siempre mi escritora favorita, y tú me diste las gracias, cosa que no me gusto nada. A partir de ahí, dijimos que nada de gracias. Que estaba prohibido darlas. Pero ¿sabes qué? Yo he incumplido muchas veces esa promesa y porque lo haga otra vez no va a pasar nada. Gracias, amiga. Gracias por ser mi sonrisa durante tanto tiempo. Gracias por tantas tardes de verano pasado, juntas. Horas y horas, hablando. Gracias por ser esa mejor amiga, porque nunca, jamás, habrá otra como tú. Se te podrán parecer en físico, porque eres preciosa, y ni eso, ¿qué estoy diciendo? eres única, especial, maravillosa, una persona jodidamente increíble. Y nadie va a ocupar tu sitio en mi corazón. Puede que ahora mismo, no estés a mi lado de forma fisica, pero estás en el corazón y eso es lo más importante, porque nunca te fuiste, no te has ido y nunca te irás. Eres ya una parte de mi. Una parte de mi personalidad, de mi persona. Gracias por las noches de viernes viendo Pequeñas Mentirosas, con Dani.  Y los partidos de fútbol. Gracias por la mundanza del baúl. Por las carreras para ver quien recogía antes la ropa tendida. Por las tortas virtuales que me dabas  y que me han hecho recapacitar mucho, es más, creo que ahora necesito una de ellas. Gracias por las sonrisas y hasta por las lágrimas de felicidad. Gracias por tus palabras y consejos. Por las conversaciones y por los ánimos. Gracias por un día, sin más, llamarme pera. Gracias por las Cosas de peras y las promesas de peras. Gracias por todos los planes, porque solo podría hacerlos contigo. Con nadie más. Solo tú. Gracias a Justin, por unirnos. Gracias a ti, por escribir, por ser como eres. Gracias por el 16 de Marzo del 2013, aunque no haya llegado aún. Gracias por cuidarme. Gracias por preocuparte. Gracias por hacerme feliz. Gracias por ser tú.
Te echo infinito de menos, las tardes con versiones de canciones. De risas, y sonrisas. Te necesito. Quiero volver a esos tiempos. Me da igual lo que haya pasado. No me voy a arrepentir de nada de lo que he hecho, no sería justo ni para ti y ni para mi, porque me estaría mintiendo. Lo he hecho mal, en muchas cosas, y por todo esa mierda que has tenido que pasar, lo siento. Quiero que recuerdes, que siempre, pase lo que pase, me tendrás. Gracias a ti y a él, por cuidarme, por preocuparos y por siempre sacarme una sonrisa. Me hubiera gustado tener una conversación los tres juntos, espero que algún día, la podamos hacer, aún, si tenemos oportunidad. Gracias por cuidarlo a él, y por haber aparecido siempre cuando más te necesitaba. Espero que sepas, que yo nunca voy a desaparecer y que siempre podrás tenerme de la forma en la que sea. No quiero echar la culpa de lo nuestro, a nadie. Ni siquiera a nosotras. Digamos, que ha sucedido así y punto. Solamente me queda, recordarte que te quiero. Que lo siento. Que te echo de menos. Que necesito ahora mismo abrazarte. Y que da igual todo, que yo sé que te abrazaré algún día. Lo sé, con certeza. Gracias por todo pequeña. Siempre te lo he dicho y ahora lo vuelvo a repetir, eres muy grande, pequeña.
Te quiero.