31 de marzo de 2012

Que el miedo a volver sufrir, no te impida amar.

Si no lo preguntas, nunca lo sabrás. Repite una y otra vez tu mente. Pero tienes miedo. Miedo a volver a sufrir. Miedo a ser rechazada, a no ser querida de la misma forma. Esta es tu oportunidad, lo miras. Y sonríes como una boba. Las palabras se quedan atascadas en tu garganta, él te mira impaciente, con curiosidad. Es tu oportunidad, sabes de sobra, que a lo mejor ya no viene ninguna más. Porque los trenes pasan una vez y si nos los coges, los pierdes para siempre. Te ríes tontamente. Y él te acaricia la mejilla con suavidad. Esto lo hace todo más complicado. Tienes delante a la persona que quieres, delante tuya, esperando a escuchar esas palabras que os harán a los dos los chicos más felices, sabes que este es tu momento, pero sin embargo no dices ni una palabra, le sonríes, te despides y te vas. Huyes. Y todo por el puto miedo.

Todavía estás dentro de mi.

El chico silencioso, se acercó por detrás y le dio un pequeño golpecito en el hombro. Ella se giró enfadada con la persona que le estaba haciendo perder su momento de tranquilidad, antes de volver a su infierno. Pero cuando vio al chico de ojos color marrón chocolate y pelo dorado, enfrente suya, su mundo se le cayó encima poco a poco. Él le sonrío. Y a ella se le cayó de las manos la chaqueta y se puso rápidamente las manos en la boca, mientras por sus ojos caían lágrimas que eran imposibles de controlar. Era él. Después de tantos meses, él volvía a aparecer en su vida. Y de repente. Lo sintió. Eso que necesitaba desde hacía tanto tiempo. Podía volver a respirar, porque él estaba a su lado. Y él siempre había sido su aire, antes y cuando se marchó, siempre. El chico se acercó un poco más a la chica a la que más había querido en toda su vida y la abrazó con miedo a que todo fuera un sueño de los suyos, con miedo a que de un momento a otro ella desapareciera. Se esfumará. Ella lloró en su pecho desconsoladamente, mientras él acariciaba su pelo una y otra vez, eran tan suave y olía como antes. Su típico olor. El que él tanto extrañaba todos los putos días de su vida.
-Te he echado de menos, pequeña. 
-¿Qué haces aquí? -ella se separó de él a duras penas, se quedaron a milímetros y ella sintió que se volvía cada vez más y más pequeña, siempre le pasaba cuando él estaba a su lado, era inevitable.- ¡Te odio! ¡Eres un cabrón! -y ella volvió a llorar, la mataba verla así y más si era por su culpa. -
-He venido a por ti, no podía pasar un día más, sin ver tu sonrisa.
-¿No crees que ya has dicho suficientes mentiras? Para ya, me haces daño. -y como él intuía, ella no se olvida de todo lo que había pasado en el pasado. Nunca se lo perdonaría.- Antes de que te vayas otra vez, ¿me puedes decir como conseguiste olvidarte de mi? -esa pregunta lo dejo en punto muerto..- 
-No lo he logrado, princesa. No he olvidado tus besos húmedos y con sabor a fresas, tampoco he olvidado el día que estuvimos todo el rato dentro de la cama escondiéndonos del mundo, y mucho menos he podido olvidar el sonido de tu risa esa que me vuelve loco. Y nunca, jamás, me he podido olvidar de ti, ¿sabes por qué? Porque nunca se olvida a la persona que ha sido tu primer amor, a la persona que siempre tendrá tu corazón. 


30 de marzo de 2012

Un abrazo eso es lo que más necesito ahora.

Lo único que puedo hacer es llorar. Sé que no servirá de nada, ni arreglará todas mis mierdas. Pero al menos después de tanto llorar, caeré rendida y dormiré y al menos en unas horas no pensaré en todos mis problemas. No sé que decir. Hoy es uno de esos días en los que las paredes se te echan encima y solo quieres estar sola. Para poder tirar cosas al suelo como una loca a la vez que gritar, pero sin que me escuche nadie. Como gritar en silencio. Cualquier cosa que me digas hoy, me hará llorar. Soy una marioneta con la cual están jugando demasiado y al final los hilos se me romperán. Estoy cegada por las lágrimas y sorda por el silencio. En mi vida la calma y los arcoiris después de la lluvia no existen. Solo puedo ver nubarrones negros en el cielo. Antes he dicho que solo quería estar sola, pero en realidad, os he mentido. Sí, sí, no quiero estar sola, el problema es que quiero estar con esa persona y esa persona no está conmigo.. y duele mucho.

26 de marzo de 2012

Atentamente la chica que solo quería que sonrieras.

A veces los perdones no son suficientes comparado con todo lo sufrido. Un 'perdóname, te echo de menos', tampoco cura todas las heridas sin sanar aún, que te hicieron. Un 'no llores más, me mata verte así' no hace que por tus mejillas no caiga agua salada de tus ojos. Porque.. ¿no pisoteó mi corazón cuando más amor necesitaba? Sí. ¿Y existe algo peor que te dejen tirada cuando estás en una horrible parte de tu vida? No.
Anoche mientras miraba las estrellas de mi techo, esas que me pegaste después de tu viaje, comprendí que no vale la pena intentar olvidarte. Porque sé que no lo conseguiré. Los primeros amores no se olvidan, solo se aprende a vivir sin ellos. Ahora me dices que ya no te quiero, no cariño.. te quiero y siempre lo haré, solo que te lo deje de demostrar. Porque cada vez que lo hacía tu solo escupías en ellos, en mis sentimientos. Y dolía. Y lo siento, pero no quiero sufrir más y menos por ti. Y puede que un día te perdone, pero nunca olvidaré lo que me hiciste. Ahora quiero que me escuches atentamente, es la última cosa que te pido...te quiero decir que cada vez que pienses en mi, no pienses en esa chica que no dejaba de llorar y que te insultaba por teléfono después de tu ida, piensa en esa chica que pase el tiempo que pase, será esa idiota que te siga queriendo. 

25 de marzo de 2012

Yo estaba dispuesta a regalarte el mundo.

Acabo de descubrir que solo era un cobarde. Que huye espantando del amor. Como si fuera alérgico a ello. Cuando en realidad lo que más desea es encontrar a esa chica que le vuelva loco. Pena que no fuera yo. Ni que no lo fuera mi antigua mejor amiga. Ni todas las demás. Tenía su manera de hacer sonreír con pequeños detalles como un 'guapa' más un silbido por el pasillo del instituto a las ocho de la mañana. O un '¿a quién tengo que matar pequeña?' cuando te veía mal. Siempre sabía elegir las palabras adecuadas. Era todo un galán. Y lo mejor de todo no era eso. Era que él era mi confidente desde los tres años. Según las chicas de mi entorno era muy afortunada como tenerlo como mejor amigo. Y supongo que era verdad. Porque siempre se colaba por el balcón de mi habitación por las mañanas para despertarme con un, buenos días bonita. Y se quedaba conmigo por las noches a cuidarme cuando estaba enferma, a mi lado, abrazándome. Y la verdad es que no tengo nada malo que decir que él, porque hasta sus manías eran encantadoras. Pero un día después de habernos pasado la tarde entre besos y abrazos, me dijo que me tenía que dejar sola. Lloré y le supliqué una razón, un solo puta razón por la que hacía aquello. Nunca lo supe y nunca lo sabré. Lo único que sé ahora es que.. tal vez sus palabras no valían nada, que sus 'eres el amor de mi vida' eran más falsos que la zorra de la esquina. Sus promesas volaron con el último cigarrillo que su fumó estando conmigo. Tal vez le agobié o presioné demasiado y salió corriendo porque lo aplastaba. O simplemente tenía miedo.. a ser amado, a que alguien fuera capaz de dar su vida por él. No le culpó, el amor apesta o al menos ahora que ya no estás conmigo.


Tengo sentimientos. Soy humana. Stop bullying.

No soy la chica más inteligente. Y mucho menos soy la chica más guapa de esas que ves por la calle y te quedas embobado. Que va. Tengo miles de defectos y pocas virtudes. Lloro más de lo que cualquier puede pensar y soy torpe y patosa. Pero ¿quién dijo que todos teníamos que ser perfectos? Yo no lo soy. Pero eso no te da derecho a insultarme. Y mucho menos a hacerme sentir inferior que todos los demás. Nadie sabe lo que es tener que ir todos los putos días a ese lugar donde la gente solo sabe despreciarte y reírse de ti. ¿Qué tal una dosis de respeto? Creo que la necesitáis, urgentemente. Lo peor es que la gente a las cuales creías que eran tus amigos te decepcionan siendo como los demás. Y todo empieza por mis gustos musicales. Lo siento de verdad, pero no lo entiendo. Y lo que yo lloro y sufro no se lo deseo ni a la más zorra de todas. Y a mi mente solo pueden llegar palabras y actos que han marcado mi vida. La persona más importante para mi, me dice que siempre seré el amor de su vida, pero que no podemos estar juntos porque somos muy diferentes. Las que consideraba mis mejores amigas, ahora me dicen que es mejor que estemos separadas que juntas tenemos muchos problemas. Todo son excusas baratas. Si tu amor por mi fuera tan grande como dices, no importaría que fuéramos diferentes, lo superaríamos, juntos. Pero preferiste mentirme. Y hacer más daño. Al igual que si nuestra amistad fuera la mejor como vosotras decís podríamos superar esos baches que tenemos. Porque de eso tratan las amistades. 
Ahora solo me queda esperar a que algún día se den cuenta de todas las lágrimas que derrame por ellos. Y también, intentar encontrar la felicidad dentro de ese oscuro pozo.

24 de marzo de 2012

Monstruos hay en todos lados.

Las ganas de huir de este mundo me invaden otra vez. Las ganas de salir corriendo de toda la gente que me rodea, me llega otra vez. Las ganas de mandar todo a la mierda y huir, se apoderan de mi. Quiero huir de aquí, dejar a atrás esta rutina que me aplasta. Solo quiero irme, irme para olvidar las risas y los insultos que se repiten en mi mente. Tal vez solo parezca una cobarde diciendo todo esto, pero en este punto me da igual lo que le parezca a la gente. Ya he luchado demasiado, ya he hecho todo lo que estaba en mi mano, pero juro que no puedo, no puedo seguir así... No no puedo, porque me está matando.. Solo necesito irme. Por eso, que no te extrañe que un día no me vuelvas a ver. Juro, que un día cogeré una maleta y meteré las cuatro cosas necesarias, y me iré al sitio más alejado donde los monstruos no me puedan coger.. aunque pensándolo bien, monstruos hay en todos lados. 

Pequeña eres lo más grande de mi vida.

Me miró, me dijo que siempre me querría siempre y se marchó. Desapareció de mi vida. Para siempre. Y eso es mucho tiempo. No puedo evitar acordarme de él, como ese chico con una coraza de hielo sobre su corazón. Ese chico que estaba con miles de chicas solo para sentirse importante. Yo estuve con él. Me dio su confianza. Incluso logré que me sonriera y abrazará  sin yo pedírselo. Y eso es de lo que estoy más orgullosa. Pero se marchó, de un día para otro.. me dijo que solo me hacía daño. Eso no era verdad. No importaban las lágrimas, porque después él me sacaba de casa y me hacía sonreír, con un 'pequeña eres lo más grande de mi vida'.  ¿Sabéis lo bonito qué es que alguien te diga eso? Y más si sale de su boca.
Pero desgraciadamente se fue para no volver. Sus promesas volaron como el humo del último cigarrillo que se fumó. Ahora todos los días lo veo en mi espejo. Ahí recordándome porque estoy como estoy. Porque sufro lo que sufro. Siempre. Y sé que no se va a ir. Porque él es una parte de mi. ¿Y se puede vivir a medias? 


23 de marzo de 2012

Naufragio.

¿Alguna vez te has sentido como si estuvieras en un barco que está naufragando y solo te gustaría correr? Yo sí. Constantemente. Mi vida se basa en eso. Un día puedo estar en la ola más alta del naufragio con una sonrisa imborrable en la cara, con la autoestima por el cielo gracias a mis tacones de diez centímetros y con ganas de comerme el mundo contigo o sin ti. Pero otras, que son las más habituales, suelo estar en esa ola que hace que tu barco se vuelque y se hunda. Bajo tierra. Ahogándome con el agua salada de mis ojos. Viendo como todo a mi alrededor se salva, se queda arriba, en la superficie, respirando..  sintiendo, sonriendo, viviendo. Sinceramente, me gustaría ser una de esas personas inquebrantables, que no sufren por tonterías y que sonríen a pesar de todo.
Mi barco se hunde para dejarme bajo tierra.

22 de marzo de 2012

Monstruos que se hacen llamar personas.

Me encuentro debajo de mi cama. Asustada. Como siempre. De pequeña me contaban que debajo de mi cama podían haber monstruos feos y malos. Esas historias siempre conseguían asustarme y cuando me iba a dormir siempre miraba debajo de mi cama para ver si había un par de ojos y una boca que me quisieran comer. Nunca los hubo. Respiraba aliviada y me metía en la cama. Y así todas las noches. Que ilusa era. Con el paso del tiempo, he descubierto que los peores monstruos no se esconden debajo de las camas ni dentro de los armarios. No, están al descubierto. Siempre he estado engañada. A ellos no les hace falta esconderse, son valientes y crueles, viven entre nosotros. Historias urbanas. Puedes ir andando por la calle y mirar a la derecha, y observar a esa chica, que siempre camina a tu lado, te escucha y te comprende, pero lo que no sabes... es que a lo mejor, esa a la que llamas 'mi mejor amiga' es una de ellos. Monstruos. Se hacen tus amigos, te hacen creer que eres parte de algo especial y después rompen tus ilusiones y escupen en tus sentimientos. Clavándote un puñal por la espalda, desprevenida. Una sola palabra: traidores. 
Y como he dicho al principio, ahora estoy escondida donde todo el mundo dice que habitan los monstruos, pero en realidad, es el único sitio donde una puede estar a salvo de ellos. Me escondo del mundo. Y de los seres que viven en el. Al final, tenían razón, siempre que alguien tenga la oportunidad de hacerte daño, lo hará, no lo dudes. Todos estamos enmascarados. Todos somos crueles. En esta vida todo son monstruos disfrazados.